Se conmemoró ayer el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Ovario, una enfermedad que cada año afecta a unas 250.000 mujeres en todo el mundo y cuya tasa de supervivencia se ubica entre las más bajas. Según los datos epidemiológicos más recientes, el de ovario es un tipo de cáncer poco frecuente, que se presenta solo en un 1,5% a 2% de las mujeres a nivel global y representa alrededor del 3% de los tumores. Sin embargo, debido a que hay pocas terapias efectivas disponibles para tratarlo, es la cuarta causa de muerte por cáncer en mujeres, por debajo del cáncer de mama, pulmón y colon.

De acuerdo con las proyecciones que surgen de Globocan -una base de datos mundial que recopila estadísticas sobre incidencia y mortalidad para 36 tipos de cáncer en 185 países- el número de mujeres que serán diagnosticadas con cáncer de ovario en el año 2024 superará los 445.000 casos, casi un 42% más que lo registrado en 2020.

Cifras locales

En Argentina, el de ovario es el quinto tipo de cáncer más común en mujeres, según las estadísticas del Instituto Nacional del Cáncer (INC). “Nuestro país registra cada año una incidencia de aproximadamente 2.200 casos”, detalló la ginecóloga Ángeles Nico, del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, de la Universidad de Buenos Aires.

Según datos del INC en 2020, entre mujeres afectadas por cáncer, el de ovario ocupa el sexto lugar en la mortalidad y anualmente fallecen unas 1.200 mujeres por esta causa.

La doctora Nico recordó: “esta patología -medida en número de casos año tras año- se mantiene relativamente estable ya que se relaciona, sobre todo, con la edad y con la genética”. Agregó que es una enfermedad que suele ser detectada con mayor frecuencia en mujeres en su sexta década de vida y en entre el 70 y el 80% de los casos recién se la diagnostica cuando la patología ya se encuentra en estadios avanzados. Justamente en eso radica uno de los desafíos médicos para los próximos años.

La doctora Nico comentó: “a la hora de pensar en esta patología hay dos grandes factores de riesgo que cada mujer debe tener en cuenta: la edad y la genética. A esto se le suman algunas cuestiones generales relacionadas con el llevar un estilo de vida no saludable en materia de alimentación, peso, actividad física, fumar, etcétera. Los dos elementos centrales asociados con la aparición de este tumor son el paso de los años y el genoma de cada persona que tiene una importancia destacada en esta forma oncológica”.

Este tipo de cáncer no tiene la posibilidad de ser detectado en forma generalizada por medio de algún tipo de testeo masivo que permita el diagnóstico precoz.

“Hoy la mejor forma de reducir la mortalidad por cáncer de ovario es prevenirlo sobre todo adoptando hábitos saludables en temas de alimentación, actividad física, no fumar, no beber en exceso”, advirtió la especialista.